Siete meses sin saber donde está el niño Roldany Calderón

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Raldany Calderón despareció el 30 de marzo de este 2025

Hoy, 30 de octubre, se cumplen siete meses de la desaparición del niño Roldany Calderón, de 3 años.

Sus familiares lo vieron por última vez cuando estaba jugando con una prima en la residencia de una tía en la co­munidad de Los Ta­blones, Manabao, Jarabacoa.

Según el relato de su padre, Efraín Calderón, Roldany estaba jugando con otras dos niñas cuando, en un momento, se le perdió de vista. Al día siguiente, los familiares y vecinos de la comunidad, de manera voluntaria, iniciaron la búsqueda del niño en áreas cercanas a la vivienda donde fue visto por última vez.

La Policía Nacional colaboró en los operativos de búsqueda ese mismo día, un poco más tarde. Para el martes 1 de abril, se sumaron más miembros de la comunidad, voluntarios y policías a las labores de búsqueda en zonas boscosas y de difícil acceso en Manabao, principalmente en el área protegida del parque Armando Bermúdez y el río.

En los días siguientes, las autoridades del Ministerio Público, Policía Nacional, Ejército y Defensa Civil se integraron formalmente a las labores de búsqueda e investigación. Desplegando drones, cámaras térmicas y unidades caninas especializadas para rastrear la zona en la que fue visto el niño por última vez.

Sus padres continúan angustiados, debido a que las autoridades solo les comunican que “están trabajando en el caso” sin ofrecer información concreta; pero sin perder la esperanza de que en algún momento obtendrán noticias de su pequeño hijo. El ca­so determinó que se designara una comisión presidida por la procuradora adjunta Olga Diná Llave-rías, quien a la fecha no ha ofrecido ni siquiera explicacio­nes de las investigaciones sobre la desaparición del niño.

Los padres han ofrecido una recompensa de un millón de pesos por información que ayu­de a localizar al niño, de quien no se sabe si está vivo o muerto. Mien­tras pasa el tiempo sin que se tenga la menor pista sobre la suerte del infante, crecen las con­jeturas.

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