El primer árbol navideño del que se tiene registro histórico se remonta a Letonia y Estonia, alrededor del año 1510, cuando un grupo de mercaderes llevó un árbol por la ciudad, lo decoró y posteriormente lo quemó como parte de una celebración invernal.
Esta tradición tuvo un giro desafortunado cuando en una vivienda del residencial Ciudad del Sol, en Verón-Punta Cana, un árbol navideño se incendió presuntamente a causa de un corto circuito, provocando un fuego que alarmó a los residentes.
El rápido actuar de los vecinos impidió que el incidente tuviera consecuencias mayores. Tanto miembros del Cuerpo de Bomberos como agentes de la Policía Nacional acudieron al lugar, aunque las llamas ya habían sido controladas al momento de su llegada.
El hecho sirve como recordatorio sobre la importancia de la prevención eléctrica durante la temporada navideña.



