Hoy, 30 de octubre, se cumplen siete meses de la desaparición del niño Roldany Calderón, de 3 años.
Sus familiares lo vieron por última vez cuando estaba jugando con una prima en la residencia de una tía en la comunidad de Los Tablones, Manabao, Jarabacoa.
Según el relato de su padre, Efraín Calderón, Roldany estaba jugando con otras dos niñas cuando, en un momento, se le perdió de vista. Al día siguiente, los familiares y vecinos de la comunidad, de manera voluntaria, iniciaron la búsqueda del niño en áreas cercanas a la vivienda donde fue visto por última vez.
La Policía Nacional colaboró en los operativos de búsqueda ese mismo día, un poco más tarde. Para el martes 1 de abril, se sumaron más miembros de la comunidad, voluntarios y policías a las labores de búsqueda en zonas boscosas y de difícil acceso en Manabao, principalmente en el área protegida del parque Armando Bermúdez y el río.
En los días siguientes, las autoridades del Ministerio Público, Policía Nacional, Ejército y Defensa Civil se integraron formalmente a las labores de búsqueda e investigación. Desplegando drones, cámaras térmicas y unidades caninas especializadas para rastrear la zona en la que fue visto el niño por última vez.
Sus padres continúan angustiados, debido a que las autoridades solo les comunican que “están trabajando en el caso” sin ofrecer información concreta; pero sin perder la esperanza de que en algún momento obtendrán noticias de su pequeño hijo. El caso determinó que se designara una comisión presidida por la procuradora adjunta Olga Diná Llave-rías, quien a la fecha no ha ofrecido ni siquiera explicaciones de las investigaciones sobre la desaparición del niño.
Los padres han ofrecido una recompensa de un millón de pesos por información que ayude a localizar al niño, de quien no se sabe si está vivo o muerto. Mientras pasa el tiempo sin que se tenga la menor pista sobre la suerte del infante, crecen las conjeturas.
